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Las mejores tertulias de cine: Dersu Uzala geográficamente hablando

dersu_uzala CINEMASCOPAZOTítulo original: Dersu Uzala Año: 1975 Duración: 141 min. País:  Unión Soviética (URSS) Director: Akira Kurosawa Guion: Akira Kurosawa, Yuri Nagibin (Libro: Vladimir Arsenev) Música: Isaac Schwartz Fotografía: Asakadzu Nakai, Youri Gantoman, Fedor Dobronrabov Reparto: Maksim Munzuk, Yuriy Solomin, Svetlana Danilchenko. Productora: Mosfilm / Atelier 41

Igual que hay comida que te llena el buche y comida que te llena los sentidos, ocurre con la música. Hay discos pensados para satisfacer nuestra necesidad de escuchar ritmos y acordes alrededor y que simplemente cumplen esa función (y buena es) y otros que tratan a nuestros oídos como a un gourmet y le piden que saboree despacio, que se recree en los detalles, que le exigen un esfuerzo y, a cambio, le prometen un mayor placer.

Pasa con todo, también con el cine, con los libros, con la pintura… por eso la frase “Me gusta la música” no significa realmente nada, porque hay música más Y menos alimenticia, más o menos cómoda. Es una frase que puede decir con la misma autoridad alguien que jamás haya ido más allá de la música llena-silencios que alguien que ha trabajado músicas menos fáciles, músicas que no exigen dedicación para ser apreciada.

Los dos estilos, el meramente alimenticio y el “exigente” son buenos según tus momentos, volviendo a la comida, hay días que tu cuerpo pide sofisticados platos desconocidos y otros que matarías por una hamburguesa industrial. Simplemente tienes que ser consciente de lo que consumes en cada momento.

Pensar que un whopper es comida de alta cocina es tan equivocado como creer que el último éxito que lo peta en Youtube y en los guateques de bodas, es todo lo que la música te puede ofrecerºº. Todo esto parecemos dispuestos a aceptarlo en todas las artes excepto, en según qué casos, en el cine, donde la frase: “Yo a una película sólo le pido que me entretenga” es aceptada y aplaudida sin dar oportunidad a que también exista un cine que, para ser disfrutado, también pida algo de esfuerzo por nuestra parte.

Decir que las películas son buenas “si entretienen” es también quedarse con sólo una parte de lo que el cine puede darte y, al revés, ver sólo cine denso puede dejar sin colmar tus necesidades de simplemente gozar de una historia pensada para el disfrute superficial.

Dersu Uzala es de esas películas que te piden ayuda, como un disco de Pink Floyd, como una pintura no figurativa, como una historia de Alan Moore, como un plato del El Bulli. No está pensada para saciar tu hambre de imágenes impactantes y diálogos trepidantes.

Pero si le das la oportunidad, si te amoldas a ella en lugar de despreciarla por no amoldarse a ti, cuando acabe te vas a sentir curiosamente más lleno que saliendo de una hamburguesería con el buche lleno del sabor ya saboreado mil veces. Además de la satisfacción puramente primaria de saciar de cualquier manera tu necesidad, tendrás ese gusto queda haber cruzado una frontera nueva y haber recibido, a cambio, una de las películas más hermosas de la historia del cine.

Los seres humanos somos así. Nuestra vaguería y nuestro miedo nos hacen acudir una y otra vez a los caminos conocidos y por tanto fáciles para nosotros pero nuestras ganas de evolucionar nos premian cuando hemos sido capaces de vencer la pereza y hemos logrado ir más allá de nuestra zona de confort.

Me cuentan que quitaron los helicópteros que te subían al Everest porque, quienes los utilizaban, sentían cierta frustración por haber pisado la cima sin el esfuerzo de subir paso a paso la ladera de la montaña.

Cuando acabe Dersu Uzala y hayas vencido tu pereza inicial y tus ganas de ponerte una película más sencilla para pasar la noche, te sentirás, inevitablemente, mejor persona, más sabio, más satisfecho contigo, más saciado… Más “gente”.